Fábrica de papel de Brandía
AtrásLa Fábrica de papel de Brandía representa un capítulo clave en la tradición papelera gallega, con orígenes que se remontan a principios del siglo XIX. Fundada antes de 1810 por Peregrino Riba, esta instalación aprovechaba las aguas cristalinas del río Sóñora, también conocido como Vilacoba o de Os Batáns, para su proceso productivo. En su momento de esplendor, producía una variedad de papeles, desde los más básicos como el de estraza hasta otros de alta calidad como el florete y el de naipes, abasteciendo incluso a la fábrica de tabacos de A Coruña.
Historia industrial
Durante el siglo XIX, la papelera experimentó un crecimiento notable ligado a la demanda industrial de la zona. El auge de la producción de papel hístico, como la marca Elefante, marcó una etapa de prosperidad hasta los años 70. En 1973, Víctor Pita Orduña y Celia María Riva adquirieron la compañía, modernizaron las instalaciones y reorientaron la fabricación hacia el papel de embalaje. Esta transición permitió su continuidad, aunque en los años 60 parte de la maquinaria se trasladó a Vidán, en Santiago de Compostela, donde la empresa sigue operativa bajo el nombre de Papelera de Brandia SA.
La relevancia de esta fábrica de papel radica en su longevidad; es considerada la industria más antigua de Galicia aún en actividad en su forma evolucionada. Su capacidad para adaptarse a los cambios económicos, desde el papel higiénico hasta soluciones modernas de embalaje, destaca su resiliencia. Sin embargo, el sitio original en Brandia quedó en ruinas tras el abandono en los años 80, fusionándose la estructura con la vegetación circundante.
Producción actual
Hoy, la Papelera de Brandia se especializa en papel kraft blanco MG satinado a una cara, con alto brillo, blancura y excelentes propiedades mecánicas. Utiliza 100% fibra virgen, lo que garantiza calidad superior para impresión y transformación industrial. Ofrece gramajes de 24 a 165 g/m², con opciones coloreadas, verjuradas y resistentes a la humedad, todos aptos para contacto alimentario.
Este papel para embalaje se destina a bolsas, envases y aplicaciones en hostelería, comercio, alimentación, medicina y farmacia. La empresa enfatiza la sostenibilidad, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, priorizando el medio ambiente y relaciones laborales estables. Su facturación supera los 2.5 millones de euros anuales, con una plantilla de entre 51 y 100 empleados.
Atractivo turístico de las ruinas
Las ruinas de la Fábrica de papel de Brandía forman parte de un sendero popular que recorre varias antiguas papeleras a orillas del río Vilacoba. Visitantes elogian el entorno natural, con cascadas, bosques de alisos, fresnos y robles que crean un paisaje místico donde la piedra se integra con la flora. El paseo ofrece vistas a cinco antiguas factorías, destacando la de Brandia por su antigüedad y tamaño.
Las opiniones de caminantes resaltan el valor histórico y la belleza del recorrido, ideal para un chapuzón en pozas naturales durante el verano. No obstante, persisten quejas sobre basura dejada por algunos visitantes y el deterioro de pasarelas de madera en tramos superiores, que patinan y se inclinan, recomendando precaución.
Aspectos positivos
- Legado histórico único como pionera en la fabricación de papel en Galicia.
- Adaptación exitosa a la producción moderna de papel kraft de alta calidad.
- Entorno natural espectacular para rutas senderistas con cascadas y ríos trucheros.
- Compromiso con la sostenibilidad y ética empresarial.
- Versatilidad de productos para múltiples sectores industriales.
Aspectos negativos
- Ruinas en estado de abandono, con acceso restringido por seguridad.
- Pasarelas deterioradas en el sendero, representando riesgos para caminantes.
- Presencia ocasional de basura, afectando la experiencia natural.
- Falta de mantenimiento en el sitio histórico, limitando la exploración cercana.
Para potenciales clientes industriales, la papelera ofrece soluciones confiables en papel de embalaje, con énfasis en calidad y maquinabilidad. Su historia respalda la fiabilidad, aunque el traslado implica que la producción ya no ocurre en el sitio original. Los turistas encuentran en las ruinas un testimonio vivo de la industria pasada, pero deben estar atentos a las condiciones del terreno.
La fusión de naturaleza e industria en Brandia ilustra cómo las antiguas fabricas de papel gallegas moldearon el paisaje. Aunque las ruinas evocan nostalgia por un tiempo de auge papelero, la continuidad empresarial en otra ubicación asegura su legado productivo. Visitantes y compradores valoran por igual su contribución histórica y práctica.
En resumen de su trayectoria, esta fabrica de papel ha evolucionado desde molinos hidráulicos hasta procesos modernos, manteniendo relevancia en el mercado del papel kraft. Los aspectos mejorables en el sitio turístico no empañan su atractivo general, invitando a apreciar tanto el pasado como el presente de esta emblemática instalación.